El Quarterback Defendió a la Chica Pobre y Le Cambió la Vida

El Quarterback Defendió a la Chica Pobre y Le Cambió la Vida

ACTO 1: CONTINUACIÓN INMEDIATA

—Alguien ama… la puerta… ¿es esto gracioso?

—¡Está ahí fuera! ¡Alguien déjame salir!

—Alguien cerró la puerta con llave. No quiero hacerlo por mí… verlo fue como… apúrate, lo siento.

—Ahora es lo gracioso. Ja, ja, ja, ja, ja.

—No te congelarás esta noche, perra. Vamos, chicas.

—Ja, ja, ja.

—¿Qué demonios le pasa?

—Julian, mis llantas están pinchadas.

—¿Podrías llevarme a casa, por favor?

—Ah, como sea. Apestas.

—Buena suerte encontrándola.

—¿Dónde…? ¿Qué hiciste?

—De nuevo.

—Déjalos aquí. ¿Estarás bien?

—Mi sueño… no, te llevaré a casa, está bien. Está bien.

—Esto no puede ser real ahora mismo.

—Me besaste.

—No te besé. Tú me besaste a mí.

—Está bien, lo llamaremos igual desde la cafetería. ¿Recuerdas eso?

—¿Recuerdas que solo somos amigos?

—¿Los amigos dicen el nombre del otro como acabas de hacerlo?

—No sé de qué estás hablando. Y de todos modos, eres como el chico dorado, el quarterback estrella.

—Honestamente, ¿qué querrías conmigo? No lo entiendo.

—O no entiendo por qué siento que necesito molestarte tanto. O por qué cada vez que me doy la vuelta…

—Desearía que estuvieras allí. ¿Por qué cada vez que estás cerca, mi corazón hace así?

—No tienes idea del efecto que tienes sobre mí.

—Hay como una docena de chicas en la escuela que están muriendo por estar contigo.

—Podrían ser cien. Todo lo que veré es a ti. Eres realmente especial.

—Mavis, cuando dije que te quería donde estábamos, lo dije en serio. No… tenerte… si me conocieras, realmente no me querrías.

—¿Recuerdas cómo dije que me gusta que digas mi nombre? Siempre quise que lo dijeras y acabas de hacerlo.

—Gracias. Aprecio el cumplido. Estaré… um… en el baño… quizás esto es… wow.

—Julian. Julian.


—Cariño, ¿qué estás haciendo?

—Oh, solo… solo haciendo ejercicio.

—Haciendo ejercicio tan tarde.

—Tu entrenador te dijo que no hicieras eso porque interrumpe tu sueño.

—No, me siento genial.

—Julian, te vas a lastimar. Ahora para. Eres un quarterback estrella.

—Te traje leche. Oh, tu favorita.

—Gracias.

—Oh, oh, cariño.

—Ah, está bien.

—Um, eso fue todo lo que necesitaba. Ja, ja. Bueno, buenas noches.

—No estás actuando bien, cariño. Me gustaría ver qué estás… um…

—No, me gustaría… estoy… Oh, ¿qué estás haciendo en mi…? ¿Por qué estás…? Puedes tomar esto. Y oh, Dios mío.

—Lo siento, no derramaste en esos. Necesitan ir a la lavadora. Ahí es donde necesitan ir.

—Está bien también.

—Si voy a hacer mucha ropa como té…

—No, no, eso es todo, eso es todo, eso es todo. No hay problema. No tienes ninguna… puedes llevarla, eso es todo. No hay arma, lo juro.

—Ah, está bien, adiós, mamá.

—Te veré, está bien. Tengo cosas de chico que hacer.

—Así que claramente no fuiste honesto conmigo.

—Porque tu mamá no tiene absolutamente ni idea de que estoy aquí.

—No.

—Está bien, me voy a ir. No puedo… no quiero ser parte de tu drama familiar.

—Julian, bájame.

—Oh, escucha, es dormir y estás tan cansada.

—Además, no puedo manejar los sentimientos que están creciendo por ti. Como que no puedo sobrevivir otro corazón con esta Navidad.

—Es inapropiado.

—Está bien, te diré qué: puedes quedarte aquí en mi cama. Y yo… amo tanto…

—Y tomaré la habitación de huéspedes. Te daré tu espacio.

—Oh, sí, como llevarte a casa.

—Ese amanecer no es policía.


—Querida Mavis, realmente lo has hecho esta vez. Esta Navidad te enamoraste de tu abusador que se convirtió en tu protector. Oh, esta es una sorpresa para ti.

—Él es todo acerca de esto. Será otro lío de testimonio de vida. Este olor es este… Julian.

—Espera, ¿estoy durmiendo en su cama?

—¡Buenos días, bella durmiente!

—¿Qué estás haciendo en mi habitación? Es… monish…

—Mira alrededor, esta es mi habitación. De todos modos, el desayuno está listo. Solo quería dejarte saber. Y necesitas cambiarte.

—Te conseguí ropa para cambiar. Genial, sal.

—Eso se ve genial. Te ves como si Alicia en el País de las Maravillas tuviera cara de golf.

—Eso no importa. Deberíamos ir a tu desayuno.

—Ve adelante. La mañana… la pérdida… no, no vengas.

—Bueno, eso es más… creo que estoy diciendo mujeres retrocediendo quince años.

—Mavis, ustedes dos, madre e hija. Oh, Sterling.

—No tenía idea de que ella iba a aparecer sin avisar así, vistiendo eso. Lo siento mucho.

—Saluda a Sterling y a la Sra. Sterling. Soy Mavis.

—Compañera de clase.

—Sé quién eres. Julian me dijo… no… sobre… valedictorian de tu clase, ¿eh?

—Felicidades. Y ahora eres su nueva tutora. Bueno, qué coincidencia que tú y tu madre terminen en mi comedor.

—No sabía que ella era tu housekeeper.

—Sra. Sterling, muchas gracias por dejarnos a mi hija y a mí quedarnos con usted.

—Bueno, trabajará muy duro para mí.

—Mavis, necesito que entiendas algo y me haga muy clara.

—Entiendes que hay cosas que deberías hacer y cosas que no deberías hacer. ¿Correcto? Por ejemplo, ese atuendo.

—No parece realmente apropiado para una chica de su edad usar eso.

—Está bien, lo siento. Me cambiaré de inmediato.

—Mamá, yo soy la que eligió ese atuendo.

—Ja, ja, ja, ja, ja, ja.

—Julian. Entiendes que una chica así no es adecuada para ti, Sr. Sterling.

—Julian, quiero decir, Sr. Sterling. No tiene que preocuparse por eso.

—Estoy muy agradecida de que nos haya dejado a mí y a mi mamá quedarnos aquí. Si no fuera por usted y su amabilidad, estaríamos…

—En las calles esta Navidad. Así que realmente no tiene nada de qué preocuparse. Julian y yo solo somos compañeros de clase.

—Eso es todo lo que seremos.

—Wow. ¿Escuchaste eso?

—Julian. Está claro. No estamos destinados a estar juntos. Incluso quererte es un lujo que no puedo pagar.

—Esta mierda. Tom, lo siento mucho, Sr. Sterling.

—Lo siento. Escucha, sé que lo que dije fue duro. Pero siento que es importante que nuestros hijos…

—Entiendan su lugar en este mundo. ¿No estás de acuerdo?

—Sí, señora.

—Me aseguraré de que Mavis se mantenga alejada de Julian. De hecho, tan pronto como llegue mi primer cheque de pago, arreglaré para conseguirle un hotel.

—No hay necesidad de esperar.

—Ah, sé que es una chica muy inteligente.

—Creo que estará bien. Pero quiero enviarla con esto. Solo una pequeña cosa.

—Espero que se haya ido esta noche. Ahora sí, señora.

—Bueno, solo cálmate. Por favor, cálmate.

—¿Cómo demonios se supone que me calme? Dios.

—Mavis, estoy enamorado de ti. Y estás ahí fuera diciendo que no hay nada más que compañeros de clase entre nosotros.

—¿Por qué sigues alejándome? ¿Qué estoy haciendo mal?

—Nada. No estás haciendo nada mal.

—Pero dices que me amas. Pero ni siquiera creo que realmente me conozcas.

—¿Qué? ¿Qué sabes de mí exactamente?

—No lo entiendes.

—Entonces dime. Déjame entenderlo. Por favor, déjame.

—Quieres saber, está bien. No todos nacieron con una cuchara de plata en la boca, Julian.

—No todos tienen una familia perfecta. Está bien.

—Crecí pobre. Mi papá es mecánico. Y esta Navidad engañó a mi mamá. Ella lo echó.

—Por eso estamos sin esperanza. Julian.

—Mavis, lo siento mucho. No lo sabía.

—Simplemente no entiendes, ¿verdad? Tu mamá tiene razón. Pero yo… empecé…

—Tú y yo simplemente nunca podríamos estar juntos.

—Desde ahora, no puede haber nada entre nosotros. Tú y yo somos solo compañeros de clase.

—Solo soy tu tutora, Julian. Te tutorizaré. Y me tutorizaré a mí misma para dejar de amarte.

—Entonces, ¿con qué quieres empezar? ¿Álgebra? ¿Inglés? El tiempo gramatical correcto de… estamos conjugando latín.

—Siempre vas a… Mavis… ¿estás escuchando?

—Sigue. Quieres un tutor. Adelante.

—Todos los idiomas romances se remontan a… Será mucho más fácil aprenderlos si solo aprendes lo básico. Pero, ¿qué es esto?

—Nada. Guardaste mi nota. ¿No importa?

—Nada me importa.

—No puedo creerte.

—¿Por qué tienes tanto miedo? No vas a aprender. No voy a tutorizar. Esto es mejor para ambos.

—Lo siento. Cariño, eso está mal.

—Ja, ja, ja, ja.

—Ah, realmente te gusta, ¿no?

—No te preocupes por mí, mamá. Seré profesional. No cuesta tu trabajo ni nada.

—Es cierto que puedo seguir quedándome y trabajando aquí. Solo con la condición de que tengas que… loach…

—Mamá, está bien. Solo por favor devuélvele el dinero. Estaré bien. Conseguiré un trabajo interesante.

—No, no, no, no.

—Reno, ¿has visto a Mavis?

—Se fue. Se fue.

—¿Qué quieres decir con que se fue?

—Me deshice de ella.

—¿Qué quieres decir con que te deshiciste de ella, cariño?

—Ella no pertenece aquí. Lo sabes.

—Ella no tiene otro lugar adonde ir. Lo sabes. ¿Cómo puedes ser tan desalmado? Desalmado.

—Julian, estoy haciendo todo esto por ti, cariño. Una chica así solo te arrastrará. Lo sabes. Crees que te ama.

—No, cariño. Ella ama el dinero que le di más.

—Ella nunca tomaría tu dinero.

—Oh, ¿en serio, cariño?

—Bueno, entonces, qué conveniente que ella y su madre terminen bajo un techo. Será una tontería, hijo. Te equivocas.

—Sra. Sterling. Mavis no tomó nada de tu dinero y yo tampoco.

—Yo… sí, lo siento mucho, Sra. Darling. Mi hija y yo podemos haberlo perdido todo. Pero todavía tenemos nuestra dignidad.

—Sí, necesitamos trabajo, pero somos honestas. Renuncio.

—¿Cómo te atreves?

—Si mi hija no es lo suficientemente buena para estar aquí, entonces yo tampoco. Feliz Navidad, Sr. Sterling.

—Vamos a ganar esto. Espera.

—Hey, lo siento por mi mamá.

—Ella no es una mala persona. Ella solo… está bien, Julian. Ella solo se preocupa por ti.

—Todas las mamás son egoístas cuando se trata de su propio hijo.

—Mavis, ¿puedo preguntarte dónde está Mavis?

—Realmente necesito hablar con ella.

—Julian, no creo que sea una buena idea.

—Por favor, solo necesito asegurarme de que está a salvo.

—Dijo que iba a conseguir un trabajo en el café.

—¿No lo sabías? Gracias.

—Lo siento. De nuevo, espero que puedan perdonarnos.


ACTO 2: CONTEXTO Y ESCALADA

—Quizás me equivoqué.

—Aquí está ese capuchino, señor. Disfrute.

—Esto está mal.

—Lo siento. ¿Qué? ¿Qué tiene?

—Mavis, Mavis, Mavis. Pedí mi café con leche de avena.

—¿Qué es esto? Leche de avena. Si digo que no es leche de avena, no es leche de avena.

—O Mavis… Mavis siempre se mete con ella. Owen es lo peor. No le importaba cuando estaban juntos. Y ahora solo está tratando de acosarla.

—Cállate. Puedo hacer que los dos sean expulsados con una llamada. Fuera.

—Realmente no deberías mostrar tu cara de nuevo en esta piscina. Mírate. No perteneces aquí.

—Oh, cuando terminemos…

—¿Por qué no puedes simplemente seguir adelante? ¿Qué pasó? Eres Julian. Ya se aburrió de ti.

—Julian es un hombre más amable, más valiente y mejor de lo que jamás serás.

—¿De verdad crees que le importas?

—Llámalo. Si aparece en tres minutos, te dejo ir.

—Con esta ventisca afuera, el chico enamorado definitivamente no vendrá por ti.

—Te lo dije. Sé exactamente cómo piensan los tipos como nosotros. Eres una cara, eso es todo.

—No es amor real. Julian no es nada como tú.

—Entonces, ¿cómo es que ni siquiera contesta tu llamada?

—Oh, mira, sé que necesitas el dinero. Está congelando afuera. ¿Qué tal si tú y yo nos mantenemos calientes?

—Preferiría congelarme, gracias.

—Son diez mil. Si puedes mantenerme caliente.

—Puedo hacerlo cientos de miles. Una estudiante directa como tú. Sé que conoces la respuesta correcta.

—Para. ¿Dónde está Julian ahora?

—Uh, este es el momento que siempre soñaste.

—Jimmy, ahora vas a pagar. Ahora paras de hacerlo.

—¡De ninguna manera!

—¿Cómo te atreves? ¿Alguna vez has sido libre de un hombre?

—Para, Sterling. Para, lo vas a matar.

—¿Estás bien? ¿Te lastimó?

—No, estoy bien. Estoy bien. Ahora estás aquí. Está bien, está bien.

—Nunca puedo olvidar por qué algo así… no puedo perderte.

—Oh, Dios mío. Julian, ¿qué hiciste?

—Mira, no fue su culpa.

—Solo estaba protegiéndome.

—¿Por qué siempre es así? Esto es suficiente. Estoy llamando a tus entrenadores ahora mismo.

—Considérate expulsado.

—No, no, no, no. Por favor, por favor, no hagas eso. Es mi culpa. Expúlsame a mí, castígarme a mí, pero solo no…

—Lo haría todo de nuevo si significara hacer que ese hijo de puta de ahí pague por lo que hizo.

—Mavis, dedos trazan… en tu lado. Valgo todo.

—Haría cualquier cosa por… para mí. Ponme un corazón.

—Ahora, si me disculpan, me llevo a mi chica a casa.

—Mamá, no me digas mamá. He tenido suficiente de tu… Julian. Primero te peleas con un compañero de clase.

—Luego te bench. ¿Estás tratando de arruinar todo lo que hemos trabajado?

—Mamá, si solo escucharas… No, no, no es ella.

—Te peleaste por esta chica.

—No, por favor no le pegues otra vez. Es mi culpa. Él solo se metió en la pelea por mí.

—Sabía que todo esto era tu culpa. No tienes idea de lo que pasó hoy. Deberías sentirte culpable.

—Si no fuera por ti, ella no habría sido echada a la calle. No habría estado en peligro.

—No, Julian. Tu mamá tiene razón. Es mi culpa. Debería irme, Mavis.

—Eres una chica inteligente. Sabes muy bien que mi hijo es el quarterback estrella de la escuela, ¿verdad? Podría haber ido a cualquier parte.

—Incluso a una Ivy. Pero ahora su futuro está arruinado, todo por tu culpa.

—Sé que lo siento mucho.

—Todo esto es mi culpa. Si lo amas, simplemente te irás.


ACTO 3: ASCENSO AL CLÍMAX

—¡Ayúdenme!

—Dime qué pasó.

—Uh, mi ex novio trató de tomarse algunas libertades violentas.

—Pero Julian lo detuvo.

—Oh, Dios mío. Lo siento mucho. No lo sabía.

—Pero estoy bien. Estoy bien porque Julian estaba allí. En mi vida.

—Nadie nunca ha… no debería… por mí así. Y Julian constantemente aparece para mí.

—Él siempre está ahí para mí cuando lo necesito. Una y otra vez. Y Sra. Sterling, no puedo mentirle.

—Me estoy enamorando de él. No puedo ser la cosa que se interpone entre él y su futuro. Así que me iré.

—Me iré.

—Mavis, está bien.

—Puedes quedarte.

—¿De verdad? Gracias. Gracias.

—No significa que apruebe que ustedes dos estén juntos. Pero nunca querría poner en peligro tu seguridad.

—Mantengan sus manos quietas.

—Y Mavis.

—Realmente me gusta tu mamá. Y, um, ella es una excelente cocinera.

—Me preguntaba si tal vez podrías…

—Convencerla de que vuelva.

—Absolutamente. Ella también te quiere mucho.

—Hombre, todavía estás aquí. En la peor pesadilla, soñé que ya no me querías.

—Te fuiste. Hacía tanto frío cuando rompiste esa nota.

—Está bien, maneja la reina.

—Estoy bromeando. Estaba bromeando. Lo siento. No debería haber hecho eso. Sentí que…

—Alejarte con lo único que podía hacer. Pero me equivoqué y lo siento.

—Tengo una idea.

—Huyamos juntos.

—¿Qué tenemos, doce?

—Entonces no necesitas alejarme. Vamos. No me importa dónde.

—Creo que has estado leyendo Romeo y Julieta.

—No estamos huyendo. Porque no necesitas hacerlo.

—Mi mamá dijo que podría quedarme. ¿De verdad?

—Um. No nos emocionemos demasiado. Ella no firmó que esto sea todavía.

—Todavía podría estar aquí para… ¿De verdad?

—Sí. Tengo que asegurarme de que entremos en la misma… mi… Está bien.

—Entonces estamos huyendo a las… semanas.

—No, porque eres más como Harvard y definitivamente Yale.

—No quieres ir a la universidad juntos. Estoy segura.

—Está bien, está bien.

—¿Cuál? ¿Brown?

—Hay estos libros increíbles que te hacen sentir como si estuvieras buceando.

—Y es una táctica literaria interesante. Porque, ¿qué eres? ¿Estás… estás escuchando?

—Uh huh, uh huh. Sí. Mira.

—Estoy tomando notas especiales para ti aquí.

—Crees que eres un tonto de la historia.

—Ja, ja, ja, ja.

—Eres un idiota.

—Hey, hey, ¿qué estás leyendo?

—Es… Spenser… literatura americana.

—Es poesía moderna.

—Ash… realmente… realmente no pierdas mi página. Genial.

—No, esta página. Lado. Sí.

—Ja, ja, ja.

—Eso es cuidadoso.


—El baile de Navidad es mañana. Y eso es algo bueno. Porque eso significa que es el último día de clases. Lo que significa hola vacaciones de invierno.

—¿Puedo tener a alguien para decirte algo?

—¿Qué?

—Um. Owen. Las apuestas… la escuela lo investigó.

—Y se dieron cuenta de que te estaba acosando. Había cámaras. Owen estaba en el café. Así que su papá lo envió a Europa.

—Y se va a ir por mucho, mucho tiempo. También le quitaron mi suspensión.

—Eso es algo bueno.

—¿Por qué… por qué te ves tan triste?

—Significa que tengo que irme para las vacaciones de Navidad.

—Cuando… como… todas las vacaciones de invierno… vacaciones de Navidad.

—Está bien, pero volveré después. Solo quiero… ser video… está bien. Puedes… ja, ja.

—¿Estás segura? ¿Segura de que volverás?

—Te conseguí algo.

—¿Qué? Feliz Navidad. No te conseguí nada.

—Está bien. No quiero nada.

—¿Es un cachorro? No lo sacudas.

—Julian. Oh, Dios mío.

—Acerca de eso. Es precioso.

—¿Necesitas algo para el baile de Navidad? ¿Ir con…?

—Hice esto… ¿irás al baile de Navidad conmigo?

—Sí, sí, sí, por supuesto. Por supuesto.

—Mina… busty… lathe… puerta… canciones de Navidad en cada piedra.

—¿Es Mavis y Julian? ¿Están juntos? Se ven como un cuento de hadas.

—Pareja. Tengo este baile.

—Porque… ¿qué… incluso…?

—Por supuesto que lo están. Te ves… No, tengo miedo. No te ves tan mal.

—¿Es Mavis la cita de Julian? ¿Está tratando de arruinar su reputación?

—Oh, Dios mío, no me digas que realmente está con ella. Es increíble.

—Estás aprendiendo rápido, Julian.

—Apártate de mi camino.

—Whoa, whoa, whoa, Julian.

—Simplemente no entiendo.

—He hecho todo por ti. Si simplemente no asumes nada.

—¿Qué estoy haciendo mal?

—¿Por qué no reciprocan mis sentimientos? Te amo.

—Oh, perfecto.

—¿Por qué no me amas?

—Mira. ¿Qué sabes sobre el amor? Eres cruel y tienes derecho.

—Solo eres popular aquí porque tenía miedo de tu familia.

—Mavis es generosa y es amable. Es algo que supe de ella.

—En el momento en que la vi por primera vez. Ahora, si me disculpas.

—Le pidió a alguien que te preguntara. Quiero hacerlo oficial. Serás mi novia.

—Di que sí. Di que sí. Di que sí, di que sí. Di que sí, di que sí, di que sí.

—Di que sí, di que sí, di que sí.


ACTO 4: RESOLUCIÓN Y TRANSFORMACIÓN

—Julian, nunca te dejaré ir.

—Así que es oficial.

—Sí. No hay vuelta atrás ahora.

—Supongo que no. Me gustas. Hago lo que quiero. El campeón.

—Está bien.

—O no, no, esto es mejor.

—Esto es mucho mejor.

—Sí. Bien, di.

—Está bien. Um, tengo un secreto que contarte.

—No puedes reírte.

—Um.

—Así que puede que le haya pedido a mi diario… Santa… tráeme el amor de mi vida este año para Navidad.

—Y aquí estás.

—Dijiste que te reirías. Lo prometiste.

—Yo… eso fue una tos. Lo prometiste. Tosí.

—Uh huh. Vamos, no… no… bb… qué lindo.

—No importa de todos modos, porque tu mamá… ella nunca va a aceptar.

—No te preocupes por mi mamá. Nada me va a… esto.

—Gracias. ¡Salud, amigo! ¡Salud!

—Creo que… como…

—Eso es bastante bueno.

—Hey.

—¿Estás bien?

—Um, sí. Sí, no, estoy… estoy bien.

—¿Seguro?

—Solo… tubo equivocado. Pi.

—Está bien. Ponche dulce. ¿Hace calor aquí?

—No, Julian, hey, déjame ayudarte aquí.

—Podría llevarte a casa.

—Quítate de encima.

—Solo… qué… hizo esto.

—Él mantuvo la parte de atrás primero. Wang… no… capa… trajo las drogas legales.

—No, no.

—Hey, no sé cómo llegó eso aquí.

—Blair. Estás expulsada.

—Mi papá pagará por una escuela mejor de todos modos.

—Está bien, todos de vuelta a bailar.

—Está bien, por aquí.

—Tan fuerte.

—Gracias por intentar hacer eso.

—No sé, magia, supongo.

—No, ¿cómo te sientes?

—Estoy tan bien.

—Oh, hombre, estoy tan loco por ti.

—Estás realmente caliente.

—Sí. Nieve como si estuvieras ardiendo.

—No, no, estoy bien. Solo… está bien, sí.

—Mejor solo estaré escuchando cosas.

—Julian. Mierda, mierda, mierda.

—Julian, sal aquí ahora.

—Hey, mamá.

—Mavis. Hola. Ja, ja, ja.

—Mavis está aquí. Hola, ¿cómo estás hoy?

—Julian, por favor compórtate. Necesito que seas decente esta noche, ¿está bien?


—Oh, cariño. Oh, oh, tengo buenas noticias.

—Gracias a la Sra. Sterling, ahora tenemos un abogado de divorcio de primer nivel.

—Creen que tenemos un caso realmente sólido. Parece que podríamos no estar sin hogar por mucho tiempo.

—Mamá, esas son excelentes noticias. Gracias. Esto es Sterling.

—Tu madre no va a ninguna parte. Estoy demasiado adicta a su comida.

—Tú también.

—Y lo siento. Quería disculparme por mi horrible comportamiento.

—Y no me lo guardas en contra.

—Oh, mamá.

—¿Qué hay de mí?

—Sí.

—Lo que estoy diciendo es que los cuatro vamos a pasar la Navidad juntos.

—Ah, gracias.

—Hay algo que deberían saber sobre Julian y yo.

—A donde vayas, amo las joyas.

—Y sé que podrías no aprobar, pero realmente nos gustaría tu bendición.

—Ya sé todo.

—La directora Wayne me informó sobre todo el incidente en el baile de la escuela. Y debo decir…

—Los chismes viajan rápido. Ja, ja.

—Y tengo que admitir que ustedes dos se ven bastante bien juntos.

—En realidad, bastante adorables.

—Entonces, ¿estás diciendo…?

—Estoy diciendo que apruebo.

—Siempre y cuando… esté de acuerdo con ello.

—Aunque tienes la mía. Y solo… directo a ella.

—Bueno, Julian.

—Ella merece la luna y mucho más.

—Está bien. No habrá contacto avanzado.

—Estoy de acuerdo. Hasta la universidad.

—No estoy listo para… loco.

—Feliz loco, hombre. Muy, muy loco, hombre.

—Feliz loco, hombre. Aquí está cada uno de nosotros.

—Quien no lo tuvo fácil pero perseveró de todos modos.

—Realmente es la época más maravillosa del año.


ACTO 5: REFLEXIÓN Y SECUELAS

Un año después, Mavis y Julian estaban de pie en el mismo salón de baile donde todo había comenzado. Las mismas luces navideñas, el mismo árbol decorado, la misma nieve falsa en las ventanas.

Pero todo era diferente.

Mavis ya no era la chica becada que vivía en su auto. Ahora vivía con su madre en un pequeño apartamento cerca de la escuela, pagado con el salario de su madre como housekeeper de los Sterling—una posición que había recuperado después de que la Sra. Sterling se disculpara.

Julian ya no era el quarterback estrella cuya vida estaba predestinada. Había renunciado al fútbol para enfocarse en sus estudios, decidido a construir su propio camino en lugar de seguir el que su madre había trazado para él.

Y la Sra. Sterling…

La Sra. Sterling había cambiado. No completamente, no de la noche a la mañana. Pero algo en ella se había ablandado cuando vio a su hijo dispuesto a sacrificar todo por una chica que no tenía nada.

—¿Alguna vez pensaste que terminaríamos aquí? —preguntó Mavis, mirando las luces.

—¿En el baile de Navidad? —preguntó Julian, sonriendo—. Sí. Lo supe desde la primera vez que te vi.

—¿Cuándo? ¿Cuando te estaba sirviendo café y me miraste como si fuera un insecto?

—No. Antes. Cuando te vi en la cafetería, leyendo tu libro. Tenías esta expresión en tu cara… como si el mundo entero pudiera desmoronarse y tú seguirías leyendo.

—¿Y eso te hizo querer protegerme?

—Eso me hizo querer conocerte. Protegerte vino después.

Mavis lo miró.

—Gracias.

—¿Por qué?

—Por no rendirte conmigo. Por no dejar que te alejara.

—Nunca iba a dejarte ir —dijo Julian, tomando su mano—. No después de todo.

—¿Y tu mamá? ¿Crees que algún día…?

—Creo que está aprendiendo. Y creo que tú la estás ayudando.

—¿Yo?

—Le enseñaste algo que nadie más pudo. Que el valor de una persona no se mide por su apellido o su cuenta bancaria.

Mavis sonrió.

—Eso suena a algo que tú me enseñaste a mí.

—Entonces supongo que nos enseñamos mutuamente.

Se besaron bajo las luces de Navidad, rodeados de estudiantes que ya no la miraban como si no perteneciera, sino como si fuera exactamente donde debía estar.

Porque el amor, resultó, no se trataba de dónde venías.

Se trataba de quién elegías ser.

Y quién elegías amar.


Disclaimer: This story is fictional and created for entertainment purposes only. Any names, characters, places, or events are fictitious or used fictitiously. No real person or organization is intended to be portrayed.

Related Articles